Cuéntanos tu Historia

Todos conocemos un médico que nos ha ayudado en algún momento, que nos ha escuchado, guiado, aconsejado y, por supuesto, acompañado en los momentos difíciles y de enfermedad.

Acudimos a la figura del médico en los malos momentos, en aquellas situaciones en las que nos falla algo tan importante como la salud. En el contexto en el que nos podemos ver desamparados, siempre habrá un médico dispuesto a estar a nuestro lado. Y es que nuestra vida no se entendería sin estos profesionales que, día tras día, velan por nosotros.

La historia de la Fundación es la historia de cada médico. Nuestra razón de ser es ayudar a los que ayudan. Es por ello que queremos aprovechar nuestro centenario para devolverles a los médicos todo lo que hacen por nosotros.

¿Y qué mejor forma de devolverles tanto que haciéndole saber todo esto? Queremos lanzar un mensaje al médico. A todos esos médicos que nos han cuidado, curado, cambiado la vida, escuchado…

Seguro que todos guardamos en el recuerdo alguna historia en el que un médico nos apoyó. Háznoslo llegar y nosotros se lo trasladaremos a ese médico.

‘Mando este mensaje para el doctor José María Vizcay, del Colegio de Médicos de Navarra, que curó a mi hijo de una neumonía muy grave que se había confundido con otra enfermedad. Muchísimas gracias’.

Maider Ortiz, Pamplona.

‘Agradezco a Pedro Mínguez (Colegio de Médicos de Madrid)que nos atendiera con tanta humanidad durante todo el proceso del cáncer que le detectaron a mi mujer’.

Alberto Torqueiro, Madrid.

‘Mensaje para Pablo Mateo: gracias por darme esa segunda opinión que resultó crucial para pillar mi enfermedad a tiempo. (Colegio de Médicos de Albacete)’ . 

Martín Cuéllar. Albacete.

‘La ayuda de Cristina Arias, de Valencia, fue determinante para nuestra familia. Nos permitió elegir la opción más adecuada en una situación complicada en la que resulta difícil pensar con claridad’. 

Ramón Esteban Pinilla. Valencia.

No tendré tanta vida para agradecer a mi ginecólogo Jesús Hernández Acosta (Santa Cruz de Tenerife) su trato, su interés su profesionalidad y su apoyo a mí y a mis hijas, durante la enfermedad. Él supo tranquilizarme y llenarme siempre de optimismo y nunca olvidaré sus palabras cuando salí del quirófano: “estás curada”. Gracias.

Carmen Dolores Felipe Morín.